miércoles, 21 de marzo de 2012

Capítulo 1: Sophie

Hola este es el primer capítulo de Unidas y me gustaría de dedicar esta historía a mis abuelos y abuelas, gracias por quererme tanto.

                                                                   Capítulo 1: Sophie
Una chica corre por las calles de San Francisco, lleva una sudadera roja con capucha, unos vaqueros y unas zapatillas con un estampado floral, su pelo dorado lo lleva recogido en una coleta. La chica se sienta en un banco rendida de cansancio, se nota que no hace ejercicio por sus constantes jadeos, tiene los ojos enrojecidos e hinchados, pero aun así siguen siendo de un bonito color miel; se frota los ojos y cruza las piernas mientras recupera el aliento.
–¡¡Ya está, no pienso corres más!! Me duele todo el cuerpo y tengo que volver a casa, papá debe de estar preocupado, además no sabe cocinar, ni tiene tiempo y si no estoy allí por la mañana, saldrá a la calle con un calcetín de diferente color y sin la cartera.
La chica empieza a sentir remordimientos, así que se levanta y vuelve (esta vez andando) a su casa pensando –Todo por una discusión, Sophie, lo has dejado solo por una estúpida discusión.






La puerta se abre suavemente y la madera cruje bajo los pies de Sophie, que entra en el vestíbulo, desde allí se oye como un hombre balbucea datos, Sophie se guía por la voz y llega a una pequeña cocina con muebles color blanco roto, se asoma, dudosa y ve a un hombre de unos 40 años, de pelo oscuro y corto, bastante alto, de facciones marcadas, con unos ojos profundos de color negro, que viste con una sencilla camisa blanca y unos pantalones negros, es su padre y sin ninguna duda está llamando, histérico, a algún familiar.–Papá.
-¡SOPHIE HIJA! Ha vuelto Sophie, Marge ya no tienes que preocuparte.
Su padre cuelga el teléfono sin escuchar el “¡¡JOSH!!” de tía Marge y abraza a Sophie con todas sus fuerzas, cuando (para alivio de Sophie) la suelta, ya no parece contento o aliviado, sino terriblemente enfadado.
-¡¡SE PUEDE SABER EN QUÉ ESTABAS PENSANDO!!
-Yo… no lo sé.
–Claro que lo sabes Sophie ¡¡Todo el mundo sabe porqué hace las cosas!!
-Lo siento papá, no pensaba en nada, hice una estupidez.
–Más lo siento yo Sophie, ¿SABES EL MIEDO QUÉ HE PASADO PENSANDO EN LO QUÉ TE PODRÍA HABER PASADO? En que jamás me lo perdonaría, no Sophie no lo sabes y espero que nunca lo sepas, porque es horroroso.
–Papá…
-Siéntate Sophie, escúchame bien porque no lo voy a repetir y no me interrumpas.
Sophie obedece y se sienta en una de las sillas rústicas de la cocina y baja la cabeza para que su padre no la vea llorar, este mientras tanto se pone a preparar un chocolate caliente para dos.
–No sabía que supieras hacer chocolate.
–Hay muchas cosas de mí que no sabes Sophie.
Josh Wilcox abre una bolsa de nubes y las arroja distraídamente en los tazones, cuando acaba cierra la bolsa con una pinza, coge los dos tazones, los deja encima de la mesa, les pone unas pajitas y se sienta; Sophie le da un pequeño sorbo a su chocolate caliente y se da cuenta de lo mucho que le gusta.
–Está muy bueno.
–A ti te gusta el chocolate.
–Lo sé.
–Y yo.
Un incómodo silencio se apodera de la sala, su padre no profundiza la conversación y Sophie
–Dentro de poco vas a cumplir 15 años.
–Sí pero no tienes porque regalarme nada.
–Te haces mayor, ayer eras una niña, mi pequeña, hoy eres un mujer ¿qué serás mañana Sophie? Serás una licenciada, maestra, doctora…
-Papá no te preocupes aún queda mucho tiempo para que yo me vaya y siempre estaré contigo.
–Sí pero el tiempo pasa rápido, demasiado rápido… te voy a hacer un regalo, lo que quieras, no espera, lo que quieras no, te has portado mal.
–Papá yo… ¿no tienes otra cosa que decirme?
-Aaaah si he decidido que te vas a casa de tía Marge.
-¡¡QUÉ!! No puedo ir ahí.
–Claro que puedes Sophie, antes te encantaba ir a su casa.
–Cuando tenía 5 años.
–Decías que era un lugar mágico y especial.
–Y ahora me doy cuenta de que es una casa muuuy antigua sin teléfono y sin acceso a internet, en cuestión aislada del mundo.
–Parece que la señorita no se esperaba ese trato después de hacer que a su padre casi le dé una taquicardia.
–Pero…
-Nada de peros ahora sube a tu habitación y hazte la maleta, mañana te vas a casa de tía Marge.
Sophie se calla ante la mirada de su padre que le indica que no hay réplica que valga, acaba su chocolate, deja el tazón en el fregadero y sube arriba.











1 comentario:

  1. Kass me gusta mucho la histo ^^ Me da que en la casa hay algo....

    Ains me encanta como escribes *-*

    ResponderEliminar

Deja tu mensaje soñadora/or

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...